domingo, 26 de enero de 2014

MARTÍN REQUENA IN MEMORIAM por Jean Valjean


AÑO 2009.
Hace una semana que tengo en mi poder los quinientos ejemplares de mi nuevo libro MARTÍN REQUENA IN MEMORIAM. Es una novela ya muy vieja. La escribí hace ya algunos años, y ha ido recorriendo, con escasa fortuna los despachos de todas las editoriales del pais. Se ha presentado a todos los premios literarios, bueno, a casi todos, primero con mucha ilusión, después con alguna menos, y al final, con el hálito vital del que va camino del patíbulo. Después de tan largo e infructuoso peregrinar se ha encerrado en uno de los cajones de mi escritorio y se ha echado una siestecita de dos años. Al final, me he decidido a romper la hucha y pagarle esta edición para que se pueda asomar al mercado de los libros decentemente vestido.
Cuando abrí la primera caja y tomé el primer ejemplar mi vanidad soltó un eructo de satisfacción. Le quité con mucho cuidado la sobrecubierta y sopesé con las manos la textura de su papel de portada; me acaricié el sentido de la vista con el color hueso marfil de sus páginas satinadas. Me sentí herido por algunas erratas que en mis correcciones de galeradas se me pasaron por alto.

AÑO 2014
Han transcurrido ya algunos años (cinco para ser exactos) desde que escribí esta entrada de mi blog. Ya va siendo hora de repasar las vicisitudes que ha recorrido este libro. La verdad es que el saldo es bastante pobre. La mayor parte de su edición duerme embalada en cartón en una esquina de mi casa. Ya he recorrido todas las librerías de mi ciudad, y en ninguna de ellas lo quieren. Y es que la mayor parte de esas librerías se han convertido en franquicias de los grandes grupos editoriales y el antiguo propietario de esa entrañable librería de barrio donde adquiríamos, de jóvenes, aquellas ediciones "de bolsillo" de Baroja, Cela o Azorín se han convertido en meros empleados de esos grandes grupos editoriales que les dictan las (iba a emplear la ironía pero he desistido) obras y títulos que han de encabezar los anaqueles más próximos a la vidriera. Doy por descontado que el lector de estas líneas me cree cuando digo que, aunque mis críticas a esta forma de "consumir cultura" tenga algo de cierto, no por ello es menos cierto que la envidia más negra me corroe por no ver mi libro en esos escaparates...¡dicho queda! y que el lector haga los consabidos descuentos.
Cuando éramos niños, exceptuando los que vivían en las grandes urbes, los niños de este país ávidos de lecturas sólo teníamos aquellos ejemplares de Colección Austral, cagaditos de moscas (Alianza Editorial aparece conmigo ya en el Bachillerato) de la Papelería Rodriguez...o Millán...donde se dormían de puro aburridos los libros de Baroja, Cervantes, Cela, Azorín, Valle-Inclán, pero que al menos compartían escaparate con colecciones de mariquitinas recortables, juegos reunidos geyper, las revistas de corte y confección todos ellos bastante más dignos que las bazofias (clasificadas como literatura) (¡porfa..! no se olviden de lo de mi negra envidia) que ahora nos meten por los ojos, teniendo arrumbadas en las baldas más profundas del local...la realmente buena literatura.

(continuará...¡por estas que son cruces)

1 comentario:

  1. Hoy lo he tenido yo en mis manos, y doy fe de la grata sensación que transmite. Lo leeré gustoso en estos próximos días. Espero que las erratas que detectaste no sean muy escandalosas. Un saludo junto con mis mejores deseos. José Urbano Priego (www.joseurbano.megustaescribir.com)

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